La luz está entre el cielo y la tierra, al parecer entre estos dos la distancia no es mucha. Pero también está en los entes, en los astros, en el exterior. La luz allí se convierte en la característica constitutiva esencial que nos permite percibir las estrellas, el sol e indirectamente la luna, así sea con un retraso de tiempo. Un documental que le da importancia a la fotografía, el tiempo, la astronomía, la arqueología y al ser.
El documental es una profunda reflexión sobre la temporalidad y lo que ésta conlleva, o más bien se lleva. La reflexión sobre el pasado inmediato y el que no lo es. Y es que “Nada se ve forzosamente en el instante que se ve”. El pasado, la memoria y el recuerdo se vuelven en la materia prima del estudioso, del astrólogo y del arqueólogo, ya sea por la luz, la aprehensión tardía de los astros o los objetos físicos encontrados bajo la tierra; después de todo entre el cielo y la tierra… los astrónomos son manipuladores del pasado y los arqueólogos también siempre están trabajando sobre el pasado.
De lo físico hacia lo social, un recorrido que Patricio Guzmán logra vislumbrar mediante su discurso, mediante su metáfora y, además, los testimonios de sus protagonistas: todo en un documental con tintes artísticos. Finalmente, es un largometraje de Chile, en el Atacama, que trata geología y sociología, que muestra la relación de aquella locación con actores humanos...“como las capas geológicas, hay capas de mineros e indígenas que mueve el viento”.
Guzmán logra establecer una relación de ida y venida entre dos temas: lo humano y lo celeste; lo social y la ciencia. Es un documental no del todo “objetivo”, no se limita a dar información ni testimonios, se evidencia que la yuxtaposición de las dos temáticas -al parecer aisladas- es intencional, metafórica y meditabunda. Y este enlace casi arquitectónico (referente al espacio) entre ambos temas logra evidenciar el uso del tiempo como vehículo de la la historia humana y la memoria del espacio. Me gustaría hacer énfasis en las ideas de Pallasmaa quien asevera que “una memoria incorporada tiene un papel esencial como la base para el recuerdo de un espacio o un lugar.” (Pallasmaa, pg. 72), por lo que se entiende cómo la memoria y el recuerdo dan cuenta de la “objetualización” del tiempo; y esto en el desierto como espacio se puede ver, por ejemplo, en la noción de memoria cultural que determina una locación, los actores y los testimonios mostrados en el documental.
BIBLIOGRAFÍA
Pallasmaa, J. (2006). Los ojos de la piel. La arquitectura y los sentidos. Barcelona: Editorial Gustavo Gili
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